Porque genera al menos 3 desequilibrios: (i) Protege adecuadamente los derechos liberales, pero el reconocimiento y protección de los derechos sociales es insuficiente y muy débil (ii) desconfía de la democracia y le pone trabas, sin tener un compromiso genuino con el valor de la participación  y (iii) consagra un hiperpresidencialismo en desmedro del Congreso, sin buscar un mayor equilibrio de poderes del Estado.

  • Para que sea una “casa de todos y todas” debe discutirse con la mayor participación ciudadana posible. Más allá de que habrá una Convención Constitucional, la participación sigue siendo necesaria seguir impulsando: (i) porque la mayor o menor participación va a determinar, en buena parte, el contenido; y (ii) porque en la participación nos jugamos su legitimidad. En el nuevo ciclo político de Chile se exige mayor protagonismo de los ciudadanos y su participación en las decisiones compartidas, es por esto por lo que debemos dialogar de cara a la ciudadanía, con máxima transparencia y participación.
  • La “casa de todos y todas” no debe dejar a nadie afuera. Hay que valorar el rol de la Constitución y volver a conectar con la sociedad, de la que se separó con la Constitución de 1980.
  • Es necesario valorar la tradición constitucional de Chile. Nuestro país tiene una rica tradición republicana y constitucional. Hay ideas que deben mantenerse: (i) independencia tribunales de justicia, (ii) autonomía Banco Central, (iii) la protección eficaz de ciertos derechos fundamentales (principalmente los liberales, cuestión que debiéramos ampliar a los sociales) y (iv) la existencia de un Tribunal Constitucional que controla proyectos de ley.
  • Los valores esenciales que debe tener la Nueva Constitución. Aquellos esenciales que estructuran la Constitución y la sociedad.
    • Dignidad y Derechos Humanos: La Constitución y, por lo tanto, el Estado, deben tener como fundamento y límite la dignidad de las personas, garantizando por los Derechos Humanos. Esto no sólo significa hacer referencia a la dignidad, sino condenar explícitamente en la Constitución la tortura, el genocidio, la desaparición forzada de personas y los delitos de lesa humanidad.
    • Chile pluricultural: La Nueva Constitución debe reconocer explícitamente que Chile es un país pluricultural. Eso significa valorar expresamente nuestros pueblos originarios y comprometerse a corregir las horribles injusticias históricas de que han sido víctima y generar mecanismo de participación efectiva, a través de una declaración y, al menos, mandatar a los parlamentarios a definir los mecanismos legales para hacerlo.
    • Estado social: El Estado Social es aquel que asume que el respeto a la dignidad de la persona exige, no sólo márgenes de libertad, sino también niveles significativos de igualdad y fraternidad, dejando espacio a que la democracia precise cómo.
    • Equidad de género: La igualdad, y en particular la igualdad entre mujeres y hombres debe estar en la base de la Nueva Constitución. Un primer aspecto en que debe reflejarse es incluyendo a la mujer expresamente en la Nueva Constitución. Luego, debe consagrarse en la redefinición del concepto de familia, consagrando, entre otras cosas, la coparentalidad y corresponsabilidad familiar, la valoración de las tareas de cuidado y reconocimiento del trabajo no-remunerado, la igualdad de acceso al trabajo, garantizar la paridad en funciones públicas y promoverla en instituciones privadas, y el derecho a vivir una vida libre de violencia.
    • Solidaridad: La Constitución de 1980 se preocupa solo de limitar la acción del Estado, impidiéndole ayudar directamente a la sociedad. Si bien es importante que la acción del Estado no asfixie la de la sociedad, el Estado también debe intervenir en favor del desarrollo social y humano. La Nueva Constitución debe partir de la base de que somos parte de una misma comunidad, y que tenemos deberes de unos con otros.
    • Transparencia y probidad: El ejercicio del poder estatal debe estar sujeto al escrutinio de la ciudadanía, debiendo ser públicos todos sus actos por regla general, permitiendo el acceso a la información. Además, las funciones públicas deben ejercerse con máxima probidad, sin tolerancia alguna a la corrupción. Esto implica reforzar el control a la actividad estatal, así como el rol que cumple el Consejo Para La Transparencia.
    • Bienes nacionales: La Constitución debe asegurar que los bienes que son de todas y todos (bienes del Estado) efectivamente beneficien al conjunto de Chile. Si el Estado establece alguna concesión, licencia o permiso a privados sobre bienes nacionales, deberá garantizar que esto suponga un provecho para el conjunto de la comunidad, aumentando la fiscalización y control.

Entendemos por fundamentales aquellos derechos que emanan de la dignidad humana, mínimos intransables que tenemos, independiente de las circunstancias, siempre, en todo lugar, y por el sólo hecho de ser personas. En la actualidad, la Constitución tiene derechos favoritos (los derechos liberales, como la propiedad, la vida, la vida privada) y otros derechos de segunda categoría (los derechos sociales, como salud, educación, previsión social, trabajo), sin embargo, la Nueva Constitución debiera terminar con esa predilección por los derechos liberales, asumiendo que todos los derechos fundamentales tienen igual peso.

  • Derechos sociales reforzados: Considerando lo anterior, creemos los derechos sociales que ya existen debieran reforzarse. En ese sentido, Salud, Educación, Previsión Social, Trabajo, Sindicalización y Medio Ambiente deben reforzarse. Esto no significa dar espacio a los jueces para que definan su contenido. Más bien, debiéramos reconocer (i) la obligación de garantizarles hasta el máximo de los recursos disponibles, (ii) la obligación absoluta de respetar al menos su contenido esencial y (iii) el deber de no discriminar en el acceso a estos derechos.
  • Nuevos derechos sociales: Sin embargo, hay algunos derechos que hoy no son considerados y que se deben incorporar en la Nueva Constitución.
  • Derecho a la vivienda digna y a la ciudad: El derecho a la vivienda digna, más allá de un techo y cuatro paredes, es un derecho que exige: (i) la habitabilidad de la vivienda, (ii) el acceso a servicios esenciales, (iii) la seguridad de su tenencia y garantías contra el desalojo, (iv) la asequibilidad de la vivienda, (v) que mantenerla sea un gasto soportable, (vi) que se encuentre en un lugar adecuado. Junto con ello, debe garantizarse el derecho a la ciudad, que obliga a la construcción de ciudades más humanas y garantiza la participación de las personas en las decisiones sobre el desarrollo urbano.
  • Derecho al agua potable: El acceso al agua potable (agua para el consumo humano) debe garantizarse como un derecho fundamental. No es tolerable que las personas no tengan acceso a este bien esencial.
  • Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes: Se debe reconocer que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos. Debe asegurarse su interés superior y reconocer su autonomía progresiva (en armonía con el rol de padres y madres en su cuidado y formación).
  • Sindicalización, huelga y negociación colectiva: Hoy se reconoce la libertad sindical, pero esto se debe complementar con el reconocimiento del rol primordial de los sindicatos en la negociación colectiva, así como el derecho a la huelga de forma efectiva.
  • El Estado que debe construir la Nueva Constitución: Estas son las definiciones sobre los órganos del Estado, su interacción y equilibrio de poderes que deben considerarse por la Nueva Constitución.
    • Democracia participativa: La Nueva Constitución debiera ser profundamente democrática, abriendo espacios para la participación ciudadana y permitiendo que la voluntad del pueblo se exprese. Sin perjuicio del valor que tienen las instituciones de la democracia representativa (por ejemplo el Congreso Nacional), que deben ser renovadas y reforzadas, deben incorporarse formalmente nuevos mecanismos de participación (plebiscitos, consultas, cabildos, iniciativa popular de ley, referendos derogatorios de ley). También implica eliminar las leyes supramayoritarias.
    • Garantizar la descentralización política real: La Nueva Constitución debe terminar con el excesivo centralismo y repartir poder en el territorio, acercándose a la ciudadanía. Los Gobernadores regionales deben ser dotados de recursos garantizados que les permitan llevar adelante sus competencias, para cumplir las expectativas ciudadanas sobre este nuevo cargo.
    • Protagonismo de gobiernos locales: Deben estar dotadas de verdadera autonomía, capacidad de acción y recursos económicos para hacerlo. La interacción de las autoridades de una comuna con los barrios es donde parte la vida republicana y democrática, por lo que la Nueva Constitución debe reconocerles este rol histórico fundamental y garantizarles protagonismo en la vida de las personas.
  • La descentralización debe y puede profundizar en términos que garanticen, al mismo tiempo, la probidad, la eficiencia y la responsabilidad fiscal. Descentralización bien hecha y al servicio de las personas.
    • Nuevo régimen de gobierno para un mejor equilibrio de los poderes del Estado: La actual Constitución adolece de un hiperpresidencialismo, impidiendo que las regiones tomen decisiones y que el Congreso cumpla adecuadamente las funciones otorgadas. Debe reservarse la iniciativa exclusiva legislativa presidencial a los proyectos que irrogue directamente gasto público, y fortalecerse la posición del Congreso Nacional, lo que implica (i) diferenciar las Cámaras en su modo de elección y en sus competencias, (ii) establecer paridad para la elección parlamentaria, (iii) dotar de más recursos al Congreso y (iv) establecer la mayoría simple como la regla general de toma de decisiones.
    • Poder Judicial independiente y redefinición del Tribunal Constitucional: Es absolutamente fundamental que la Nueva Constitución preserve y profundice la independencia del Poder Judicial. Tan importante como la independencia externa, aquella que le permite mantener y autonomía frente a otros poderes del Estado, es la independencia interna, que es aquella que le asegura a toda jueza o juez la posibilidad de dictar sentencia con total independencia de juicio, sin temor a sufrir contratiempos en su carrera judicial si dichas decisiones incomodan o molestan a sus superiores. Debe centrarse en la tarea de asegurar los derechos de las personas. Debe eliminarse el control obligatorio de leyes. Debiera tener más miembros, en número impar, todos elegidos por el Congreso Nacional, en base a exigentes requisitos de idoneidad,  vía concurso, con reglas que propendan a la diversidad de su composición (género y  regiones). Debe asegurarse su independencia.
    • Fuerzas Armadas y Carabineros: La Nueva Constitución debe explicitar que el respeto irrestricto de los Derechos Humanos es tanto un límite como el fundamento del actuar de las Fuerzas Armadas y de Orden, garantizando la existencia de mecanismos efectivos de control. Además, debe reforzarse la idea de que estén al servicio de la República. Debe cautelar su carácter profesional y no deliberante. Así como debe evitarse la indebida injerencia militar en asuntos políticos, se debe evitar, también, que algún grupo o gobierno intente o logre controlar o inducir ideológicamente su accionar. mismos (no son deliberantes), ni tampoco de un gobierno, partido o ideología en particular. Asimismo, debe garantizarse el máximo de transparencia posible, así como la responsabilidad por sus actos.